La danza:
Se reconoce como una forma de expresión y movimiento que integra elementos del ritmo y de la acción corporal. Se presenta en la escuela, como un contenido con innumerables valores educativos, abriendo camino al trabajo de la creatividad, al trabajo con los compañeros, al conocimiento de la cultura nacional y otras culturas permitiendo al que la practica crear su propio estilo y dotar al movimiento de personalidad. Esta, a través de la formación rítmico corporal favorece el desarrollo de las habilidades motrices, la coordinación, las relaciones espacio-temporales y la creación.
Las actividades circenses:
Son técnicas utilizadas en fiestas populares, principalmente por acróbatas, son tomadas por la gimnasia, transformándolas en ejercicios con fines utilitarios, no ya de entretenimiento. Darle un lugar a las actividades circenses en la escuela es una forma de recobrar ese saber popular, histórico, cercano a lo expresivo y artístico para permitir que el niño tenga acceso a esta herencia cultural, introduciéndolo así en un lenguaje de sensibilidad, creatividad, apreciación artística, expresión y composición en relación a su corporeidad. El circo, a través de sus variadas actividades, pone en juego la posibilidad de construcción y conocimiento de la disponibilidad del sujeto en situaciones diversas y desafiantes que tienen como eje la improvisación, el trabajo cooperativo y la composición grupal entre otros. Su abordaje en la escuela no solo debe visualizarse desde lo motriz sino también desde la reflexión y búsqueda de fuentes históricas, familiares y barriales.

